PASO 2019: LOS MERCADOS TAMBIÉN VOTARON

Vaca muerta y la indefinición de la provincia de Neuquén

Vienen 70 días de incertidumbre en materia económica. El MPN sintió también el cimbronazo.
lunes, 12 de agosto de 2019 · 19:38

El domingo por la noche ninguno envió saludos o felicitaciones. Se limitaron a agradecer a sus seguidores ignorando cada uno a su modo a los adversarios políticos. Una conducta social de los principales líderes políticos que expone la continuidad de la grieta.

Un lunes negro y una semana muy gris es la que se deberá enfrentar. En realidad, nadie quiere “volver al pasado” y girar 180 grados. El argentino medio envió señales al capitán del barco para que “cambie” el rumbo, evite un colapso y esquive la tormenta. Desviar el rumbo no es volver al pasado, sino recorrer más camino para llegar al mismo destino. Pero esto no es lo que expresó Mauricio Macri en su conferencia de prensa. Se mantuvo firme en su convicción, ignorando la señal que le dió las urnas.

En la conferencia de prensa utilizó dos técnicas milenarias: el “Arte de la Guerra” y “Las enseñanzas de Aikido”. Junto a su candidato a vicepresidente, Miguel Pichetto, la estrategia fue utilizar la fuerza de su adversario y exponer la debilidad.

En realidad, nada se sabe cómo serán los próximos 70 días en materia económica y mucho menos, en el área energética. Todo queda en suspenso, sin definición. El aumento del dólar, la suba del riesgo país y la caída de las acciones y bonos en la bolsa de Nueva York comenzó a golpear de lleno a la debilitada economía argentina y consecuentemente al sector energético.

El gobierno nacional trabajó –en estos años- sobre el retraso tarifario bajando o eliminando los subsidios al consumo e implementando el incentivo a la producción. El plan de estabilización que debiera implementar para que la inflación no escale será mantener congeladas las tarifas de los servicios públicos; algo que –por el momento- no está dispuesto a ofrecer.

Otro tema de incertidumbre es el Plan Económico de los Fernández-Fernández. El silencio y la falta de señales en una semana clave generan mayor inseguridad económica. El no hacer nada es una forma de hacer que algo suceda, “el mundo no les cree, estamos más pobres”.

Al igual que los habitantes de Sauzal Bonito con los sismos, los líderes políticos del MPN sintieron este domingo los temblores de una elección que es la peor de su historia.

Con el gobierno de Macri en retirada y la pérdida de credibilidad en el desarrollo de Vaca Muerta, Neuquén se encuentra a la deriva. Los planes de inversión que podrían generar mayor desarrollo e inversión están atados a las decisiones del gobierno nacional. Quedó en evidencia la falta de una política provincial que garantice la estabilidad de Vaca Muerta.

Gutiérrez y Pereyra tendrán que salir a convencer a los neuquinos –si es que son petroleros y desean claramente el desarrollo de la formación estrella- que es necesario mantener las reglas de juego, que Vaca Muerta podría generar mayores ingresos al país y que es necesario licitar el gasoducto del centro. Estas bases posibilitarían mayor empleo, incentivo a la producción para poder exportar y la implementación de acuerdos de largo plazo para exportar gas licuado a través de una planta de licuefacción en la provincia de Buenos Aires.  Algo que no está actualmente en la agenda de los Fernández-Fernández.

Como Macri leyó y se inspiró en el Sun Tzu para iniciar este periodo de 70 días donde su estrategia estará centrada en utilizar la fuerza (votos) del adversario para exponer su debilidad (falta de credibilidad exterior), Pereyra y Gutiérrez deberán aceptar que perdieron en el corazón de Vaca Muerta y revisar si la política de no hacer nada le puede posibilitar retener la banca en un escenario de extrema polarización.

Por Raúl Vila.

 

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