NIDO DE LAS MANOS

Creer y crear para emprender

Con su creatividad, Camilo Musso y Agustina Genovese despiertan la imaginación de niños y niñas, respetando la nobleza de la madera patagónica.
lunes, 05 de agosto de 2019 · 15:58

Por María Marta Martínez

AIKE” es una fábrica de juguetes didácticos de San Martin de los Andes que promueve el juego y la creatividad a través de juguetes que, Camilo y Agustina, confeccionan de forma artesanal con maderas de árboles muertos en pie. Respetando las vetas y los nudos de la madera nativa, fusionando arte y carpintería, e inspirados en las pedagogías Waldorf, Montessori y Pikler, crean piezas únicas e irrepetibles que, en manos de quien juega, pueden convertirse en mil mundos posibles.

El. Desde niño, Camilo jugaba a construir todo lo que se imaginaba. Una vez, a los 10 años construyó una casita en el patio de la casa de sus abuelos y hasta le puso chimenea, recuerda. Con esas cualidades, fue directo a la escuela técnica de San Martín de los Andes. De grande, estudió unos años en la escuela de carpintería de La Plata, donde se enamoró de ese bello oficio y comenzó a dedicarse a la carpintería haciendo muebles de madera a medida.

Ella. Siempre estuvo latente en ella la necesidad de algo “hecho a mano”, con sus propias manos. De chica, Agus aprendió cerámica, macramé, dibujo y porcelana fría. “Cualquier trabajo artesanal que había llamaba poderosamente mi atención”, cuenta entusiasmada. De grande, aunque trabajó muchos años en una empresa multinacional, la expresión artística siempre estaba de alguna forma en su vida, pero como un hobby.

Un viaje. Un viaje cambiaría sus vidas. Recorrieron Argentina, Uruguay Y Brasil en motorhome. “Durante el viaje aprendimos a hacer o perfeccionar ciertas técnicas para poder vender nuestras artesanías y continuar viajando”, explica Agustina. Aprendieron a engarzar piedras en collares y aros que trabajaban con alambre, hacían todo tipo de manualidades en macramé y hasta sacaban fotos que luego imprimían con una maquina portátil, también como parte del sustento durante el camino. En Noviembre de 2016, regresaron a la Patagonia a instalarse nuevamente en San Martin de los Andes. Una vez más, la inquietud por descubrir, las ganas de hacer y la confianza en crear les marcó el camino. Fusionaron los saberes de Cami en la madera y la mirada artística de Agus, y crearon un mundo en madera luminoso, lleno de colores y posibilidades: lo llamaron “Aike” (que significa “vivir” en lengua tehuelche).

LA CREACIÓN

¿Cuál fue el primer juguete que crearon?

Fue un rompecabezas. Dibujamos una casita entre árboles y montañas y luego la calamos, lijamos y pintamos. Era una prueba y quedó hermoso. Aun lo tenemos colgadito en el taller a modo de recuerdo. Ese fue el primero de muchos.

¿Cómo es el proceso creativo de cada juguete, cómo lo imaginan?

Los juguetes suelen nacer de dibujos. Por lo general, fueron dibujos hechos sobre las piezas de madera, otras veces dibujos a mano alzada en papel, garabateando. Ambos amamos crear, por lo que siempre estamos pensando en cosas nuevas, distintas o reinventar lo que ya está. Tenemos una carpeta con todas las cosas que se nos van ocurriendo o los dibujos de nuevos rompes que nos gustarían y de a poquito le vamos dando forma a cada cosa.

¿Cómo es el proceso de construcción?

Producimos todos los juguetes a mano de principio a fin utilizando todas las herramientas que se usan de carpintería: prensas, lijadora, sinfín, caladora, taladro, circular, etc. En principio se prepara la madera que es de árboles muertos en pie. Usamos madera patagónica de Raulí, Lenga o Cipres. Se cepilla varias veces y se corta en trozos donde podamos dibujar. Una vez que dibujamos sobre la madera, se corta dependiendo del trazo, con máquinas de calar distintas (con más o menos precisión) y luego, una vez que está todo cortado, se lija pieza por pieza. Por último, se pinta. Para los rompebloques también fabricamos las cajas de madera que los contienen, los autos, los encastres y el mobiliario infantil.

“Las piezas en madera nunca serán idénticas, ya que naturalmente puede tener vetas que forman dibujos similares pero nunca iguales. Los nudos en la madera no son considerados defectos. Cada pieza es única y presenta la magia del hecho a mano”, aseguran desde Aike.

¿De qué forma están representadas las pedagogías Waldorf y Montessori?

Cada juguete tiene un propósito, un fin para que el peque desarrolle cada capacidad y estimule su mente. El juguete debe ser un medio para que desarrollen su creatividad e imaginación, que trabajen sobre la motricidad fina y gruesa y estimulen toda su capacidad intelectual. Se aprende cuando se hace, cuando se experimenta. Con los distintos tipos de juego se busca que, a través de su propia experiencia, aprendan jugando, contrariamente a los juguetes convencionales que tienen pilas, luces, sonido, se mueven o bailan solos. La idea de este tipo de juguetes es que el peque sea quien decida en qué quiere que se transforme ese juguete. Así nuestros rompebloques pasan de ser un rompecabezas a un montón de bloques de colores donde pueden crear lo que se imaginen. Las piezas toman formas de puentes, rampas, casas, ciudades enteras creadas a partir de la combinación de madera y color.

¿Qué es lo más lindo de trabajar la madera? ¿Y lo más difícil?

Lo más lindo es ver cómo se va transformando, pasar de algo tan rústico y simple a una verdadera pieza única, donde se pueden apreciar todos sus colores, olores, vetas y textura. Lo más difícil, y que implica dedicar una gran cantidad de tiempo a cada pieza, es lograr la suavidad y calidad que tienen nuestros juguetes. Para lograr un acabado como el que tienen los “Aike”, se requieren muchas horas de tratamiento y trabajo sobre la madera.

¿Cómo es ser emprendedor en la Patagonia?

No es fácil pero tampoco imposible. Tenemos ciertas trabas como el clima, cuando hay algún temporal con intensas nevadas sobretodo (como sucedió hace unos días en toda la cordillera neuquina), podemos pasar días sin luz o sin poder salir de casa por la acumulación de nieve, lo cual dificulta el despacho de los juguetes. Pero más allá de la logística para poder cumplir con todos los pedidos, el trabajo del emprendedor es arduo y lo que tiene de difícil lo tiene de hermoso y gratificante también.

¿Qué sucede en el rostro de un niño o niña, que se encuentra uno de sus juguetes?

Lo más lindo de nuestro trabajo es cuando llega a las manos de los peques. Es, simplemente, increíble. Las miradas de asombro, de felicidad, es inexplicable. Que algo que creamos con tanto amor después se transforme en el juguete favorito de alguien, en el compañero de juego y aventuras, es una sensación hermosa y que no cambiamos por nada del mundo. Las fotos o videos que nos mandan de los peques jugando con Aike y sus amigos o con la familia es la mejor devolución que podemos tener.

Ella, está haciendo un curso de mosaiquismo, él toma clases de vitrofusión (para poder fusionar la madera con el vidrio en algunos proyectos). Juntos dan vida a este proyecto maravilloso que ofrece mil mundos por crear, hasta el infinito y más allá.

¿Dónde conseguimos un AIKE? Ingresa a la tienda online www.aikejuguetes.com 

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