Nido de la Tierra

¿Tomarías un té de sauce para aliviar el dolor?

“Hace 25 años que no tomo un Paracetamol” asegura Sara Itkin, una médica naturista de Bariloche reconocida por creer y trabajar con el poder de las plantas para sanar, tanto que su casa es un gran botiquín natural, saludable y lleno de vida.
viernes, 05 de julio de 2019 · 13:01

Por Cecilia Russo

En la década de los noventa, Sara Itkin llegó a la Patagonia, más precisamente a Neuquén, para realizar su residencia médica. Cursaba el último tramo de la especialización en medicina generalista y en ese tiempo, recuerda, “elegí esa provincia porque tenía un sistema de salud pública organizado, modelo para el resto del país. Y fui a hacer una experiencia orientada a lo sociocultural en San Martín de los Andes, con el médico Willie Arrue, quien articulaba los saberes ancestrales y populares con la medicina oficial”.

 

Foto: “Hipéricum, hiperóco o yerba de San Juan: la planta que alivia los dolores físicos y las penas”

Descubrir el poder de las plantas

Directo desde el Litoral, Sara comenzó a generar un vínculo con comunidades mapuches y campesinas, y a descubrir el poder de las plantas para sanar: “me crié en un pueblo de Entre Ríos – María Grande – y aunque no era una familia que usase las plantas, a mí me encantaba comerlas o hacer perfumes. Durante la residencia, fue el primer contacto con gente que me decía ´yo me curé una quemadura con aloe´ o ´yo doy té de manzanilla si le duele la panza a uno de mis chicos´. De a poco iba escuchando y abriéndome en ese saber”.

“Hacer esa experiencia fue muy fuerte al ir viendo otras formas de sanar. Así fue que me entusiasmé tanto con Neuquén que volví a terminar mi residencia en Rosario y me mudé a la Patagonia”, cuenta.

Foto: “Todas las plantas tienen el poder de sanar”, asegura Itkin. Taller de reconocimiento en un barrio de Bariloche.

Como marcando un mapa de la región, Sara recuerda que en localidad de Las Lajas pudo realizar un trabajo intercultural en el cual “revalorizamos las formas del parir y del nacer desde el hospital y también siempre abiertos a los otros saberes, a las plantas”. Y luego, en Villa La Angostura y Villa Traful, su profesión dio un giro definitivo: “nacieron las ganas de dedicarme a la medicina natural”.

“Siento que en el hospital de Villa La Angostura abrí un espacio donde la gente podía decir ´sí, yo uso plantas´. Como que siempre pude abrir ese espacio para el intercambio cultural y, de alguna manera, la gente lo fue apropiando. Luego, en Villa Traful, abrimos otro espacio que se llamó ´Compartiendo saberes´ y eran mujeres que habitualmente pasaban el invierno totalmente marginadas y calladas en sus casas. Se fortalecieron muchísimo. Yo les enseñé a hacer los preparados, cremas, jarabes, aceites, tinturas con las plantas por ellas conocidas. Nos fuimos empoderando”. Recién comenzaba el nuevo milenio. 

Foto: Talleres de cocina sana, sencilla y natural, organizados por Sara Itkin.

Con residencia fija en Bariloche, y con tres hijos, Sara tiene un consultorio desde el cual ayuda a cuidar la salud de la mano de las plantas y la alimentación y, además, brinda talleres para escuelas e instituciones en general.

¿Médica, curandera, jardinera?

Sara, más allá de su profesión, se considera naturista: “Siempre me curé con las plantas. Tuve tres embarazos y partos maravillosos, libres y en casa. Fue un nacer y parir natural y en libertad. Y mi forma de alimentación es vegana por una cuestión filosófica y más que nada apuntando a la salud”.

Foto: Autogestión comunitaria: “La idea es que la gente se arme su propio botiquín en el jardín de la casa”.

“Yo soy naturista porque es mi forma de vida. Defiendo la vida en todas sus formas, apoyo el cuidado de la tierra, estoy a favor del agua pura, del no al fracking, no a la megaminería. Tengo esta postura de defender la vida, defender la semilla libre, no a Monsanto. Eso habla de que yo soy naturista”. Pero eso también dice que es médica: “tengo un compromiso social y con la tierra, con todo lo que nos rodea, con un respeto cultural a los pueblos preexistentes”.

También ella se define como “médica yuyera”. “Una vez me pusieron así en una charla que iba a dar en Puerto Madryn y me encantó, porque la palabra yuyera tiene, primero, su definición: viene de yuyo, de yuyu, que en el quechua significa nutricio, algo que nutre, que alimenta. Y, segundo, porque lo que quiero hacer cuando me llaman así es valorizar a todas esas mujeres que fueron desacreditadas por un compromiso que tenían para ayudar a sanar, por amar a las plantas y por amar a la tierra”.

Foto: “Juntando dientes de león para el vino del estío”

Las plantas de la Patagonia

Entre mate y mate, pregunta y pregunta, Sara insiste en que las plantas “son maravillosas”, y que la vegetación y flora de la Patagonia tienen todo (remarca ese “todo” alzando la voz) para curar: “Cuando llegué me encontré con un saber riquísimo. Vivimos en un lugar de privilegio, con un montón de plantas nativas, bosques y también con la estepa. Cada lugar tiene sus plantas que son preexistentes a los Estados, a los alambrados. Y cada región tiene su planta para sanar. Eso también me enseñó la Patagonia. Yo no tengo que ir a buscar el aloe que veía en Rosario porque acá voy a tener otras plantas que son para curar en los tiempos fríos, son plantas para los tiempos de catarro”.

“La idea es que la gente se arme su propio botiquín en el jardín de la casa. Eso habla de la autogestión comunitaria donde las personas pueden sumarse y hacer una huerta comunitaria”. Sara termina su relato regalando un poco de su saber:

  • Para el dolor de cabeza, usemos manzanilla;
  • Para la gastritis, usemos pañil;
  • Para la tos, usemos llantén;
  • Para los resfríos, usemos sauco;
  • Para la ansiedad, usemos melisa;
  • Para el estrés, usemos lavanda;
  • Para la cistitis, usemos palo piche;
  • Para la bronquiolitis, usemos llantén;
  • Para las quemaduras, usemos caléndula;
  • Para los dolores musculares, usemos sauce;
  • Para el insomnio, usemos lúpulo. 

Foto: planta de sauco.
 

Magia, ciencia y saberes ancestrales

Cada vez son más las formas de sanar, pero también, como dijo el pediatra Dr. Florencio Escardó “hay una sola medicina, la que cura”. Y Sara Itkin se anima a adelantar un paso: “Yo creo que hay que tener una visión preventiva siempre, vivir en salud y ahí las plantas son excelentes compañeras”. 

Y ahora, ¿te tomarías un té de sauce?

Foto: El libro de Sara Itkin y los usos de más de 50 plantas autóctonas y exóticas para sanar.
37%
Satisfacción
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Esperanza
3%
Bronca
3%
Tristeza
4%
Incertidumbre
1%
Indiferencia

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